Otras causas del autismo

OTRAS CAUSALES INVOCADAS

La madre freezer: hasta hace pocos años se hablaba de causales emocionales y la responsabilidad recaía en los padres y en especial en la madre por abandono afectivo de su bebé. Prácticamente esta teoría ha sido desechada.

Alergia cerebral: provocada por alimentos ricos en gluten y caseína. Se basa en la mejoría obtenida con dietas estrictas sin leche ni trigo.

Candidiasis intestinal: desde la década del 80 se la relaciona por las superinfecciones debidas al uso indiscriminado de antibióticos. Muchos padres reportan notables mejorías con tratamientos antimicóticos. En muchos chicos hay antecedentes de otitis media recurrente.

Exceso de endorfinas: es una teoría que afirma la existencia de un exceso de opiáceos provenientes de una mayor cantidad de péptidos intestinales, que se vuelven exógenos y dañinos para el sistema nervioso central, atacando la neurotransmisión.
Las causas podrían deberse a una carencia de enzimas endopeptidasas por déficit de cofactores como vitaminas y minerales, y aumento de la permeabilidad intestinal por anormalidad del Sistema Fenol-Sulfuro Transferasa. La Cándida aumenta la permeabilidad intestinal y produce arabitol y arabinosa. También pueden tener el mismo efecto cualquier sustancia que emplee el Sistema Fenol-Sulfuro Transferasa, como los cítricos, chocolate, manzana, etc.
Los sostenedores de esta teoría, en la que podrían también estar involucrados los efectos del mercurio o la enteropatía crónica sarampionosa, dicen que el autista parece "como drogado" y que las interferencias en la neurotransmisión sináptica, alteran la percepción del sonido, gusto o propiocepción, lo cual explicaría el deseo de alimentos fuertes en gusto, como cebolla, sal, ajo, pimienta.
Además la perturbación en el sistema vestibular sería responsable de los giros y balanceos típicos de estos enfermos.
Bajo este fundamento indican la naltrexona como antagonista opiáceo, reportando mejorías sugestivas. Hay estudios que revelan una elevación de estos péptidos en orina.

Secretina: en el año 1996, a consecuencia de un estudio sobre un niño autista de dos años y medio, con trastornos digestivos severos, aparecidos luego de la MMR, se le administró secretina endovenosa, investigando una probable enfermedad fibroquística del páncreas. Pero he aquí que a las tres semanas , comienza una recuperación insólita del lenguaje, control de esfínteres, mejor atención y concentración, y más imitación de movimientos y canciones.
Los resultados fueron publicados por su madre Victoria Beck en el libro "Confronting Autism: The Aurora on the Dark Side of Venus". Muchos padres a partir de entonces han comunicado excelentes progresos con la indicación endovenosa de esa sustancia, cuyos resultados no obstante no son admitidos a la fecha por la comunidad médica.