Bacterias intestinales pueden afectar el comportamiento

Jue, 26/05/2011 - 17:41

Se cree que el autismo de inicio tardío podría estar relacionado con un contenido bacteriano anómalo.

Las bacterias que  residen en el intestino influyen tanto en la química del  cerebro como en el comportamiento, refiere un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de McMaster de Canadá.  

En un experimento realizado, los científicos constataron que la conducta de una serie de ratones   podía   modificarse   provocando  un  desequilibrio  en   su  flora  intestinal. El descubrimiento es importante, ya que sugiere que habría una relación entre un contenido bacteriano  anómalo en  el  intestino y ciertos  trastornos  del  comportamiento, según se publica en Tendencias21.es.

INVESTIGACIÓN

Por otro lado, el estudio  revela  el  potencial  terapeútico  para  trastornos de  conducta de las  bacterias  probióticas, que son las responsables de restablecer las flora intestinal.

Mediante  un  comunicado, la casa de  estudios, informó que este hallazgo es importante porque diversos tipos de enfermedades gastrointestinales comunes, como el síndrome de intestino  irritable, se  han  asociado frecuentemente con la ansiedad y con la depresión.  También se ha especulado con que algunos trastornos, como el autismo de inicio tardío, que  aparece después  de  los dos  años,  podrían estar  relacionados  con  un  contenido bacteriano anómalo en los intestinos de los afectados.

BACTERIAS ESENCIALES

Por su parte, el profesor de medicina de la Michael G. De Groote  School of  Medicine, Stephen  Collins, señaló  que  los resultados  obtenidos  suponen  un  estímulo  para  la realización de futuras investigaciones sobre el componente microbiano de los trastornos del comportamiento.

Según  los expertos, en  los intestinos de  cada  persona  viven  unas  2 mil  especies  de bacterias  distintas,  que  conforman  lo  que  conocemos  como flora intestinal. Éstas se encargan de llevar a cabo funciones esenciales para la salud, como ayudar a la absorción de nutrientes, además de sintetizar compuestos o proteger de ciertas infecciones, ya que cualquier tipo  de trastorno e n el equilibrio de este ecosistema intestinal pueden desatar peligrosos problemas de salud.

La  investigación  de  Collins y  Bercik,  realizada  con  ratones  adultos  sanos,  ha demostrado  que  la  desestabilización del  contenido  bacteriano corriente del  intestino, mediante  el  suministro de  antibióticos, también  puede  afectar  al  comportamiento.

Cambios registrados    

Para provocar la desestabilización en los ratones, los expertos dieron a éstos una mezcla de  antimicrobiales (los antibióticos neomicina, bacitracina y pimaricina), que  los animales tomaron con el agua de beber, durante un periodo de siete días. Los cambios provocados  en  la flora  intestinal de  estos  animalitos vinieron  acompañados  de  un aumentos  en  el llamado factor  neurotrópico derivado del cerebro (BDNF), que es una proteína  activa  en  ciertas  áreas  del  cerebro, como el  aprendizaje, la  motivación, la memoria, entre otros. Estudios anteriores, consideran que el factor neutrópico había sido relacionado con la depresión y con la ansiedad.