Histórica indemnización de US$ 1.5 millones, en caso de Autismo causado por vacunas, en USA

Sáb, 02/10/2010 - 08:52

Este recién pasado 20 de julio de 2010, el primer juicio de autismo por intoxicación con timerosal originado por vacunas, logró una histórica indemnización para Hannah Poling, de 9 años de edad, su familia recibirá más de $1.5 millones para su cuidado de vida, su pérdida de ingreso, y dolor y sufrimiento. 

Hannah era descrita como normal, feliz y precoz en sus primeros 18 meses, en julio de 2000, recibió vacunas contra 9 enfermedades sarampión, paperas, rubéola, polio, varicela, difteria, tos ferina, tétano y Haemophilus influenzae, desde ese momento comenzó a presentar fiebre, inapetencia, falta de conexión con el medio y su familia y otros síntomas propios del espectro autista. La familia de Hannah interpuso una denuncia por autismo en la corte federal de vacunas, después  de cinco años de tramitación el Estado decidió ofrecer un acuerdo a la familia, según el que se compensará a Hannah por sus daños.

http://www.bar.portalnet.cl/rw.php?url=http://www.uscfc.uscourts.gov/sites/default/files/CAMPBELLSMITH.%20DOE77082710.pdf

Los médicos admitieron que la niña nació normal, estaba bien y desarrollándose normalmente hasta su visita médica a los 18 meses de edad, cuando le fueron administradas vacunas contra nueve enfermedades diferentes, todas de una vez (dos de ellas contenían timerosal).
Siete meses después de la vacunación, la niña fue diagnosticada por el Dr. Andrew Zimmerman, un conocido neurólogo, con “encefalopatía regresiva (enfermedad cerebral) con rasgos consistentes en el espectro de desorden autista”.

En su sentencia, favorable al demandante, el gobierno reconoce que “la niña tenia un desorden mitocondrial preexistente que fue agravado por las vacunas, que le llevó a un déficit en el metabolismo celular energético y que en última instancia dieron como resultado el diagnóstico de desorden Autista.

La sentencia no aclara si es el timerosal, el aluminio, los tres virus vivos inyectados, la combinación de todo ello u otros ingredientes de la vacuna, fueron los que causaron el autismo, por agravar el desorden mitocondrial que presentaba la niña, sin embargo, los trastornos mitocondriales son la enfermedad común más asociada con el autismo, algunos análisis han estimado que entre el 10 y 20 por ciento de los casos de autismo pueden estar relacionados con desórdenes mitocondriales, lo que hace que sean más de 1000 veces más comunes entre la población de enfermos autistas que en el resto de la población.

Las implicancias de este fallo son inconmensurables dado que si bien el gobierno no reconoce que el timerosal de las vacunas aplicadas a Hannah, fueron las que le ocasionaron autismo, si asume que éstas gatillaron el trastorno.

En términos simples asume la existencia de una correlación entre la aplicación de las vacunas y el desarrollo del trastorno autista, además de la responsabilidad del Estado respecto de la acción culpable que implica haber suministrado a Hannah una sustancia que le generó grave daño, cual es la situación de todos los niños afectados por autismo por intoxicación.