La vacuna MMR produce dos nuevos casos de autismo que la prensa no puede ignorar

Mar, 16/04/2013 - 15:11

La comunidad científica responsable sabe hace muchos años que la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) causa autismo, otros daños al cerebro y al sistema digestivo, como lo informó el Dr. Andrew Wakefield (y por lo cual fue atacado y denigrado por Rupert Murdoch). Si bien laboratorios GlaxoSmithKline de Inglaterra y sus financistas mantienen sobornados a los medios de comunicación, universidades, y médicos, esta vez los casos se hicieron famosos y llegaron a Tribunales. La Vaccine Injury Compensation Program, mejor conocida como "la Corte de las vacunas", acaba de otorgar millones de dólares a dos niños con autismo por: "dolor y sufrimiento" y lesiones que requieren cuidado de por vida. Sin embargo, los tratamientos para ambos niños en conjunto costarán decenas de millones de dólares.

Noticia publicada en EE.UU. por The Huffington Post: Vaccine Court Awards Millions to Two Children With Autism

Obviamente (para nuestros lectores), la MMR no es la única vacuna que causa autismo, entre otras desgracias. Lea: Científicos de EE.UU. señalan relación entre autismo y vacunas, informa el Daily Mail, y observe la fecha.

Por supuesto, el gobierno no admitió que las vacunas causaran autismo, al menos en uno de los niños. Para el gobierno y la Organización Mundial de la Salud ambos casos fueron "inéditos". Esto significa que la información es limitada, y el acceso a los registros médicos y otros objetos expuestos se bloquea. Mucha de la información presentada en este articulo fue hallado en el sitio web del Vaccine Injury Compensation Program.

Los propagandistas de la eugenesia mediante vacunas dicen que "la encefalopatía inducida por vacunas (enfermedad cerebral) no se relaciona con el trastorno del autismo (ASD)".  Y proclaman que no existen pruebas demostrando lo contrario. No obstante, estos casos se ajustan al patrón de otras peticiones en las cuales el tribunal falló (o el gobierno reconoció) que las vacunas causaron encefalopatía y que esta produjo una lesión permanente incluyendo los síntomas del autismo y finalmente un diagnostico de ASD.

Y la mayoría de estos niños/victimas ahora tienen dinero de los contribuyentes para el "Análisis Conductual Aplicado" (ABA en inglés), una terapia eficaz diseñada específicamente para el tratamiento del ASD. ¿Merecen los contribuyentes que su dinero cubra los daños ocasionados por corporaciones como GlaxoSmithKline? Probablemente sí, mientras sigan mirando para otro lado sin reconocer los hechos, agrediendo a los científicos independientes y al periodismo independiente.

10 años de lucha

Mientras tanto, los padres, abuelos, amigos y vecinos de ambos niños, declararon que se desarrollaban normalmente y que de pronto manifestaron convulsiones, fiebres y otras reacciones adversas a la vacuna MMR. Según estos testigos, los niños nunca se recuperaron completamente, en cambio, comenzaron a perder vocabulario, contacto visual y el interés por los demás, todos los síntomas clásicos del autismo regresivo.

En el primer caso, que involucra a un niño de 10 años de edad del norte de California llamado Ryan Mojabi, los padres alegan que "todas las vacunas" recibidas durante el 2003-2005, y "más concretamente, la MMR para el Sarampión, las Paperas y la Rubéola", causaron un "daño grave y debilitante en su cerebro, que se describe como un trastorno del espectro autista ('ASD')".

Los padres afirmaron que Ryan "sufrió una encefalopatía" como resultado de su vacuna MMR del 19 de diciembre del 2003.

Alternativamente, dijeron que "como resultado acumulativo de todas y cada una de las vacunas recibidas por el niño entre el 25 de marzo 2003 y el 22 de febrero del 2005, Ryan sufrió disfunciones neuroinmunológicas en forma de asma y comunicación interauricular (CIA), que es una deficiencia del septum resultante en "una libre comunicación entre el lado derecho e izquierdo de las aurículas".

En la Vaccine Injury Compensation Program (Tribunal de las vacunas), el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. es el demandado, cuya defensa aporta un abogado del Departamento de Justicia.

En el 2009, el caso de Ryan fue transferido a la corte mediante "Autism Omnibus Proceedings", acorde al expediente. Un año y medio más tarde el Gobierno reconoció que, de hecho, la vacuna MMR causó la  encefalopatía.

El HHS concordó en que "Ryan sufrió una lesión contemplada por la Ley de Vacunas - a saber, una encefalitis dentro de cinco a quince días siguientes a la recepción", de MMR, muestran los registros. "Este caso es apropiado para una indemnización" (como si el dinero pudiese resolver la vida de Ryan).

En diciembre del 2003, cuando estaba por cumplir los dos años, Ryan recibió su primera dosis de MMR y además las vacunas contra la hepatitis B. Justo antes de que su familia iniciara un largo viaje al extranjero. Ese día, su madre testificó, que Ryan comenzó a temblar incontrolablemente y "que estaba realmente incómodo, no se sentía muy bien".

La enfermera pediatra del niño dijo que los síntomas eran "bastante normales después de la vacunación", y aconsejó Tylenol. Al día siguiente Ryan se puso a llorar  "pero no era un llanto normal", declaró su madre. "No pudo dormir y estaba sin energía".

La familia consideró posponer las vacaciones pero no era factible. Y el medico les había dicho que Bryan estaba bien para viajar. Antes de salir, la madre de Ryan dijo que el niño tenía dificultades para respirar y que "estaba sin energía y con sueño." Ya no podía sostener su cabeza", algo "que antes de las vacunas no le pasaba". En el aeropuerto, Ryan comenzó a "gritar", recuerda ella. "Abría y cerraba los ojos con mucha fuerza y se aferraba a mi pelo".

Después de recibir las vacunas Ryan "dejó de decir las palabras que había aprendido, incluso mamá y papá, cuando era común que las utilizara".

A principios de enero, aún en el extranjero, Ryan fue trasladado de urgencia al hospital con manchas rojas que cubrían su cuerpo, vómitos y fiebre alta:  "(...) de la cabeza a los pies con una erupción similar al sarampión (...)", según el médico a cargo. Ryan fue diagnosticado con "convulsión febril, probablemente relacionada a la vacuna MMR."

Al día siguiente, otro médico le diagnosticó "fiebre alta, erupción cutánea, temblores, y letargo", lo cual se debía "muy probablemente a una reacción adversa a las múltiples vacunas que recibió".

Dos días más tarde, Ryan volvió al hospital con fiebre persistente de 104 o más.

Los padres de Ryan declararon que al regresar a casa, expresaron preocupación a su pediatra acerca de los problemas de comportamiento del niño, falta de respuesta y pérdida de lenguaje, lo cual más se transformó en un diagnóstico de TEA.

En el juicio, sin embargo, el gobierno argumentó que los registros medicos eran "poderosamente escritos" y que "los recuerdos del doctor de Ryan eran incompatibles con el testimonio de sus padres". "Si Ryan hubiera sufrido realmente una encefalopatía ocasionada por la vacuna MMR, por ejemplo, su familia nunca lo habría llevado al extranjero". "Y las quejas de sus padres sobre síntomas de ASD fueron realizadas un año después de regresar del extranjero", alegaron. Parecía que la familia había perdido el caso.

Entonces algo cambió.

En octubre del 2010, el abogado de Ryan presentó cuatro nuevas exposiciones (bajo sello) y propuso a la Corte que se modifique la "determinación de los hechos". En enero y mayo del 2011, se presentaron varia exposiciones más, junto con una moción para investigar en profundidad los hechos declarados y probados.

Un mes más tarde, el HHS concedió el caso, que pasó a la fase de daños y perjuicios.

Los detalles de las indemnizaciones fueron anunciados durante la primera semana de Enero del 2013: Una suma fija de $ 969,474.91 dólares para cubrir "lucro cesante", $ 648,132.74 dólares, por dolor y sufrimiento, $ 202,040.17 por gastos en cuidados médicos  y $ 119,302.00) más $ 20.000 para gastos pasados.

Sumado a esto existen otras cifras no reveladas: Varios millones más serán invertidos en anualidades para cubrir los costos médicos. Esta cantidad podría ascender a los $ 10 millones o más, sin contar la inflación. Cerca de 80.000 dólares se destinaron a ABA en los dos primeros años.

El segundo caso corresponde a una niña llamada Emily, cuya madre Jillian Moller presentó un reclamo en el año 2003 y estuvo peleando en el Tribunal de Vacunas desde entonces. Su agenda está repleta con 188 artículos que documentan una lucha prolongada pero "victoriosa" para Moller (si puede haber victoria en una situación como esta). La mujer logró una compensación por Emily, que tiene trastorno de convulsiones y PDD-NOS, una forma de ASD.

Moller alega que Emily fue gravemente perjudicada debido a una reacción adversa ocasionada por la vacuna DTaP, a la edad de 15 meses (cuando también le suministraron la MMR, la Hib y la Prevnar). "Tuvo una reacción adversa a la vacuna y simplemente perdió el control", dijo Moller en una entrevista.

Con mucha fiebre (Emily se disparó a 105,7), empezó a gritar. Entonces miró sin comprender y sufrió convulsiones. En poco tiempo empezó con "episodios de agitación" nocturnos y "movimientos involuntarios, incluyendo girar el brazo y agitarlo", así lo señalan los documentos judiciales. Al igual que Ryan, desarrolló una erupción similar al sarampión.

Las cosas fueron de mal en peor. La historia clínica Emily está llena de daños y sufrimiento. Por ejemplo un neurólogo señaló que Emily "tuvo episodios de ausencias y un EEG anormal". Otro diagnóstico indicó "encefalopatía caracterizada por retraso en el habla y retraso global del desarrollo probable, que se produjo en el marco de la asociación temporal con las vacunas derivando en una encefalopatía aguda".

Moller presentó evidencias por encefalopatía en el 2003, sin saber que su hija sería diagnosticada con ASD.

Dos audiencias se celebraron en 2005 . "Fui acosada y hostigada durante cuatro horas en el stand", dijo Moller. "Dijeron que Emily no pudo haber estado tan enferma, porque sino yo la hubiera llevado a la sala de emergencias", lo que realmente pasó fue "que la llevé a mi médico ¡y me dijo que no la llevara al hospital!"

Los abogados del gobierno insistieron en que Emily no había sufrido efectos adversos por la vacuna: Ni una lesión ni una encefalopatía. Sin embargo, las causas alternativas que sugerían "no tenían sentido, porque mi hija jamás mostró síntomas similares antes de la vacunación", dijo Moller.

El juicio se prolongó durante años, con argumentos en contra, informes de situación e informes de expertos médicos. En el año 2007, Moller declaró en juicio sumario. Esto también llevó años, a medida que los registros médicos fueron utilizados para reforzar el caso de Emily.

Tras el diagnostico TEA, el juez insistió en la inocencia de las vacunas. "Mi abogada estaba enojada, se sentía acorralada y sin hallar opciones para nosotros", dijo Moller. "Mi abogada dijo que Emily tenía autismo, y que el Gobierno no quería sentar precedentes para no dar esperanza a otras familias que presentaron quejas similares".

Finalmente el Gobierno accedió a un acuerdo. En la primavera de 2012 el caso pasó a mediación y el 3 de diciembre hizo su "proffer HHS", el cual fue inscrito en el registro el día 28. Emily recibió una suma global de $ 1,030,314.22 dólares "para las ganancias futuras perdidas", $ 739,989.57 por dolor y sufrimiento, $ 170,499.77 por gastos de cuidados médicos durante su primer año de vida, $ 119,874.88 más $ 190,165.40 para gastos pasados. Parte de ese dinero irá a terapia ABA.

Se estiman otros $ 9 millones anuales de por vida, que más la inflación tienen el potencial convertirse en más de $ 50 millones de dólares.

HHS no admitió que la vacuna causó encefalopatía o autismo, simplemente decidió no dedicar más recursos a la defensa del caso.

"No entiendo por qué pelearon tan duro", dijo Moller. "Presentamos evidencia". El EEG, la RM, todo fue consistente con la encefalopatía post-vacunación, ¿cómo pueden los abogados del gobierno negar lo que nuestros médicos dijeron que sucedió?"

Tal vez los federales se resistían a admitir otro caso implicando a las vacunas con el autismo. Sólo en los últimos meses se registraron otros cuatro casos en las Actas del Autismo que fueron compensados económicamente.  Tres de estos casos están marcados con asteriscos, indicando que el gobierno no concluyó que el autismo es causado por vacunas. Sin embargo el cuarto caso del autismo pagado en el año 2013 (¿el caso de Ryan? No lo sabemos) no tiene esa advertencia.

En cuanto a Emily, "ella no está demasiado bien", dijo Moller. "Su estado emocional es frágil, en el mejor de los casos. Tiene problemas de convulsiones y problemas autoinmunes ...", "Y es una lucha constante cuando tienes a un niño lesionado por las vacunas. No se trata sólo es la incapacidad, también de ignorancia. El odio de la comunidad médica hacia familias como la nuestra es intenso".

Mientras tanto, como HHS dice que "nunca se llegó a la conclusión , en ningún caso, deque el autismo fuese causado por vacunación ", se siguen financiando tratamientos para el autismo, tales como ABA.

¿Por qué los laboratorios no pagan ni enfrentan las consecuencias de sus malos medicamentos y debe hacerlo el gobierno de EE.UU.? Porque están exentos de culpa y cargo gracias a una legislación Norteamericana. Es similar a lo ocurrido recientemente con El Acta de Protección a Monsanto.

Extraído de http://bwnargentina.blogspot.com.es/2013/04/la-vacuna-mmr-produce-dos-nu...