Las Vacunas Enferman a Nuestros Niños

Vie, 31/08/2012 - 17:09

Problemas actuales como la hiperactividad infantil, el autismo, problemas de desarrollo y diversas alergias con mucha probabilidad de acuerdo a un estudio científico, ¡son provocados por las vacunas! Un estudio está ahora en manos de los funcionarios de la Salud en Alemania.

El estudio que se realizó desde mayo del 2003 hasta mayo del 2006 fue dirigido por el Robert Koch-Institut RKI, y se llama KiGGS*para la Salud física y psíquica. Se siguieron a 18.000 niños y jóvenes entre 10 y 17 años durante y después de sus fases de vacunaciones. De los 18.000 estudiados se elaboraron 1.500 Datos.
De este estudio comparativo entre niños vacunados y no vacunados se llega a la escalofriante conclusión que muchos de los “males modernos” que se achacan al clima y al medio ambiente son ocasionados con gran probabilidad por las vacunas, su contenido y los elementos perniciosos colaterales inyectados, como plomo, aluminio y hasta antibióticos para Alergias de todo tipo presentaban en una frecuencia mucho más alta los niños vacunados que los no vacunados o menos vacunados.

Asma, alergia al polen, neurodermitis aparecen con mas frecuencias desde la vacunación masiva de los niños contra las paperas. Estudios comparativos realizados en la Alemania occidental y la del este o DDR, dónde la vacunación masiva de niños no era tan frecuente y dónde la vacunación contra paperas era voluntaria han dado como resultados que los casos de alergia son más frecuentes entre los jóvenes y adultos de la Alemania así llamada occidental que en la del Este.
En los grupos de vacunados entre 10- hasta 17-años 14,2 % padecen Neuro /dermitis, 16,2 % Asma y 12 % alergias de contacto, llamada alergia al níquel. Mientras que los grupos de no vacunados 7,3 % tienen neurodermitís, 9 % asma, y 1,8 % alergia de contacto. Si se analizan el grupo de niños que hubieran estado muy enfermos alguna vez, los vacunados constituyen el 7% más. También los padres de niños no vacunados sufrieron una masiva presión social, por parte de médicos y educadores y sus hijos fueron discriminados como “sucios” por parte de otros niños.

Otra sorpresa fue el nivel social de los padres que decidieron no vacunar a sus hijos. Los padres de más alto grado social e intelectual fueron selectivos en la vacunación, por ejemplo vacunaron con más frecuencia a sus hijos contra parálisis infantil, difteria, tétano, Hepatitis B, meningitis, que para otras enfermedades. El proceso de no vacunar a sus hijos parece haber sido el producto de una decisión razonada más que de la ignorancia.

Un buen ejemplo es la vacunación contra el tétano. Según la estadística no hay diferencia de riesgo entre los niños vacunados previamente y los no vacunados ya que ambos una vez infectados fueron tratados con éxito en el hospital. De 17.641 casos 217 no fueron vacunados contra el Tétano, si proyectamos la proporción a todos los niños en Alemania, hay 100.000 niños menores de 17 a . que no han sido vacunados mientras que por año hay en toda Alemania 4 casos de niños con tétano.
1.779 niños del estudio ya habían recibido más de 30 vacunas en su corta vida, la mayoría en la forma combinada. Promedio los niños entre 10 y 17 años se habían dado 23 vacunas.

Otro aspecto importante es la relación entre la vacunación temprana y el desarrollo del cerebro,  especialmente cuando la vacunación se realiza en los primeros meses de vida.

El síndrome de falta de concentración con o sin hiperactividad, AD(H)S es un hecho que va en aumento entre los niños y que es tratado por la medicina con medicamentos, podría deberse a la vacunación temprana de los niños, en Alemania a las 8 semanas y en USA a las 6 semanas.

La única posibilidad para expresar su dolor en un niño de tan pocos días de vida es mediante el grito, este grito se denomina “Grito cerebral”. En el estudio se analizan niños que tras la segunda vacunación presentan conductas de gritos poco comunes.
Muchas veces las madres advirtieron al médico sobre esa actitud del Bebé de patalear y gritar largamente, luego de la primera vacunación la mayoría de las veces los médicos no hicieron caso y vacunaron nuevamente. Después de la tercera o cuarta vacunación aparecen ataques epilépticos.

También se han observado lesiones en el nervio óptico. Todas estas posibles secuelas de la vacunación están escritas en el folleto que las acompañan, pero los médicos parecen no leerlos.

Cada vez con más frecuencia quedan ciegas personas tras una vacunación, los niños no vacunados tienen menos problemas visuales. Niños vacunados entre 5 y 17 años padecen un 9,1 % ADHS, los no vacunados un 8,4%. Sospechas sobre ciertos problemas de concentración tiene un 1,8 % de los niños no vacunados y un 3,3 % de los vacunados. Problemas logopédicos 4,6 % de los vacunados y 2,4 % de los no vacunados. Niños con epilepsia se vieron entre los vacunados en un 2% y ninguno de los no vacunados.

Cuanto más vacunas tuvieron los niños entre 1 y 17 años con más frecuencia cayeron enfermos por algún agente infeccioso.
Enfermedades  graves o crónicas se presentan en el doble de los niños vacunados sobre los no vacunados.

Autor: BlackSwan