Mercurio en pescado: un problema serio (OCU)

Jue, 06/01/2011 - 09:34

La presencia de mercurio en diversos pescados está detrás de muchas de las alertas de seguridad alimentaria. La población más sensible (niños y mujeres durante el embarazo y lactancia) deben limitar el consumo de determinadas especies de pescado, lo que no significa eliminar el pescado de la dieta.

 

Buena parte de las alertas registradas en la Agencia de Seguridad Alimentaria (AESAN) se deben a riesgo químico, en su mayoría el problema es la presencia distintos pescados de mercurio, un metal pesado que puede ser muy tóxico.

¿De dónde sale ese mercurio?

El mercurio es un metal pesado que se encuentra de forma natural en suelo, agua, plantas y animales. El problema es que la actividad humana aporta grandes cantidades de mercurio al medioambiente, a través de la incineración de residuos sólidos, el uso de combustibles fósiles,  o el uso del mercurio en diversas industrias.

El mercurio pasa a los pescados a través de su alimentación, de forma que los peces más depredadores (los más grandes) son los que acumulan mayor cantidad de mercurio.

Los efectos del mercurio en el organismo

La toxicidad del mercurio depende de la forma química en la que se encuentra: los compuestos del mercurio son mas tóxicos que el propio meta. Uno de los compuestos orgánicos, el metilmercurio, es, a juicio de la Organización Mundial de la Salud, uno de los 6 compuestos químicos más peligrosos presentes en el medio ambiente.

El mercurio puede inducir efectos tóxicos en algunos órganos y sistemas, como el sistema nervioso, riñones, hígado y órganos reproductivos, pero el mayor riesgo es el neurotóxico. Por ello, el desarrollo neuronal es considerado el problema de salud pública de mayor relevancia y el período de exposición durante el embarazo, el más sensible de todos.

Pescado sí, pero algunos, con limitaciones

Tras los estudios sobre el mercurio realizados por el JECFA, y el cálculo de la ingesta de mercurio a través de los alimentos realizada por el Comité Científico de le Cadena Alimentaria de la Comisión Europea, la Comisión Europea y los Estados miembros acordaron que era necesario hacer recomendaciones de consumo de pescados al grupo de consumidores sensibles a este metal pesado.

Una dieta que contenga pescados y mariscos va a ayudar a la salud cardiaca y al desarrollo embrionario y el crecimiento de los niños. El pescado aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y B12, yodo y selenio, por lo que es necesario incluirlo en la dieta. Pero hay algunos pescados, especialmente lo que son fuente de mercurio, como el atún, el pez espada o emperador y el pez panga, cuyo consumo debe limtarse. En general por toda la población, pero especialmente, por los colectivos más sensibles a los efectos adversos de este metal.

Así,  las mujeres que deseen quedarse embarazadas, estén embarazadas o en periodo de lactancia, así como los niños, no deberían comer:

  • Más de una ración (de no más de 100 g) a la semana de pescados grandes, tales como el pez espada, tiburón, granadero y lucio. Si comen esa cantidad de pescado a la semana no debería comer ningún otro pescado durante ese período.
  • Más de una ración de panga cada quince días. Este pescado no está incluido entre los que son fuente de mercurio, pero a la luz de los análisis realizados por la OCU, esa lista debería reconsiderarse.
  • Atún no más de dos veces a la semana.

 

Extraído de http://www.ocu.org/alimentacion-y-nutricion/mercurio-en-pescado-un-probl...