Neurobiólogo mexicano gana el Premio Príncipe de Asturias en Ciencia y Tecnología

Jue, 26/05/2011 - 21:43

El neurobiólogo mexicano Arturo Álvarez-Buylla fue declarado ayer como uno de los tres ganadores el Premio Príncipe de Asturias 2011, en la categoría de Ciencia y Tecnología, por sus estudios que demostraron que en algunas zonas del cerebro de los adultos sí se pueden regeneran las neuronas, lo cual es contrario a la creencia previa de que ésas son las únicas células del cuerpo humano que no se regeneran.

“¡Que emoción e ilusión recibir esta gran noticia y pensar en ir por la maravillosa Asturias en otoño a recibir este galardón! Desde que recibí la noticia esta mañana (ayer) no hago más que pensar en mis maestros, colaboradores y sobre todo estudiantes que han hecho posible el espacio de colaboración y descubrimientos”, manifestó el científico graduado de la UNAM.

El profesor e investigador de anatomía y neurocirugía en la Universidad de California, en San Francisco, ha identificado los mecanismos fundamentales inherentes a la neurogénesis y las células gliales como progenitoras de nuevas neuronas, así como la migración en cadena de estas últimas a diferentes zonas del cerebro, abriendo asimismo nuevas pistas sobre el origen de los tumores cerebrales.

“Es para mí un gran honor que nuestro trabajo, que apenas considero empieza a desenredar los secretos de cómo se forman las nuevas células nerviosas en el cerebro adulto, haya recibido este gran reconocimiento”, declaró desde San Francisco el día de ayer.

Álvarez-Buylla, quien trabaja desde hace casi tres décadas en EU, descubrió que una subpoblación de células gliales funciona como progenitores primarios de nuevas neuronas que se incorporan al bulbo olfativo; utilizando métodos inmunocitoquímicos, microscopía óptica y electrónica, describió en ese sistema la zona sub-ventricular, que es el origen de la neurogénesis de células olfativas en el adulto y la migración en cadena de estas células para alcanzar el bulbo olfativo, siguiendo una vía específica denominada “rostral migratory stream”.

GALARDONADOS. El mexicano comparte el galardón con los investigadores Joseph Altman, de EU, y el italiano Giacomo Rizzolatti, cuyos nombres como ganadores fueron anunciados por el jurado del Premio Príncipe de Asturias en la ciudad de Oviedo, España.

“Estos tres científicos son considerados referentes mundiales de la neurología por haber proporcionado pruebas sólidas para la regeneración de neuronas en cerebros adultos, proceso llamado neurogénesis, y por el descubrimiento de las llamadas neuronas espejo. Sus investigaciones han abierto esperanzadoras vías para una nueva generación de tratamientos para combatir enfermedades neurodegenerativas o asociadas al cerebro como el Alzheimer, el Parkinson o el Autismo”, dice el comunicado oficial del dictamen ganador.

Por su parte, Ricardo Miledi, investigador del Instituto de Neurobiología de la UNAM y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 1999, quien postuló a los científicos, puntualizó:

“Los descubrimientos de estos científicos se sitúan entre los más grandes hallazgos de la neurología de todos los tiempos. Han cambiado nuestra forma de entender el cerebro y nos abren una muy esperanzadora puerta al tratamiento de enfermedades asociadas al mismo”.

EXILIO ESPAÑOL. El premio es un reconocimiento indirecto al legado de los exiliados españoles en México, ya que el padre del galardonado, quien llevó por nombre Ramón Álvarez-Buylla, fue un neurocirujano español que llegó refugiado a México, en 1947, debido a la Guerra Civil que llevó a Franco al poder. El abuelo del hoy premiado, que también se llamaba Arturo Álvarez-Buylla, fue un destacado republicano español que murió fusilado.

Ramón Álvarez-Buylla llegó a México y se convirtió en un maestro prolífico y fundador del Centro de Investigación Científica y Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto Nacional de Cardiología y del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Colima.

“La noticia me trae profundos recuerdos de mi padre y mi abuelo (Wenceslao Roces), ambos asturianos, que crearon en mí esta pasión por la ciencia y la cultura”.  

Sin embargo, no fue el único que se benefició de este vínculo, puesto que su hermana María Elena también se convirtió en una destacada científica, quien realiza sus investigaciones en el Laboratorio de Genética Molecular, Desarrollo y Evolución de Plantas del Instituto de Ecología de la UNAM, y se ha convertido en una defensora de las variedades de maíz criollo del país.

Ambos, fruto de su historia familiar y de su formación en la máxima casa de estudios. “La Universidad Nacional es importantísima para mí, es mi alma máter y no la he olvidado”, acotó Álvarez-Buylla.