Teoría sobre el autismo/Entrevista Dra. McCandless

Dom, 18/07/2010 - 16:24

 

Viernes, 2 de septiembre de 2005 

Por Aurora Rivera Arguinzoni 

El Nuevo Día 

 

 

A pesar de ser doctora en biomédica y de estar certificada por la American Board of Psychiatry and Neurology, la lucha de Jaquelyn McCandless contra el autismo cobró verdadera fuerza cuando esta condición le fue diagnosticada a su propia nieta. 
 
En una entrevista reciente con El Nuevo Díala autora de Children with Starving Brains (www.starvingbrains.com) explicó su teoría principal en torno a las causas y el manejo más apropiado de la condición. A continuación, un extracto de sus planteamientos. 
 
¿Cuáles son las causas de la alta incidencia de autismo actualmente? 
 
Creo que, más que nada, el timerosal que contienen las vacunas y la cantidad de vacunas que reciben los niños a una edad muy temprana, antes de que su sistema inmunológico pueda manejar verdaderamente todas esas toxinas, es el principal factor detonante. 
 
Con sólo ver los estudios sobre el alza en los casos de autismo que han ocurrido y con el aumento en la cantidad de vacunas, hay bastante evidencia epidemiológica que señala que a partir del aumento en la vacunación infantil, ha habido un aumento en los casos de autismo. En 1980 ó 1985, uno de cada 10,000 niños tenía autismo. Las pruebas demuestran que ahora uno de cada 166 niños en Estados Unidos padece de autismo. 
 
 
Cada día llegan más y más investigaciones que demuestran que el timerosal es una neurotoxina muy potente que actúa en el cerebro; desencadena toda una serie de eventos que concuerdan con todos los síntomas y señales que vemos en los niños autistas. 
 
El uso excesivo de antibióticos (también) ha jugado un papel fundamental. La falta de conocimiento acerca de una nutrición adecuada cuando existe sensibilidad a la leche y a otros alimentos, tales como el trigo y la soya, ha sido un factor determinante en este grupo particular de niños. Hay una gran cantidad de niños que no pueden digerir en lo absoluto los péptidos grandes de la leche, la soya y el trigo. 
 
Lo que creemos es que un cerebro que está saludable y en óptimas condiciones y un sistema metabólico que funciona ayudará al niño a responder mejor a nuestras terapias educativas y conductuales. 
 
Lo que he aprendido, desde que comencé mis exploraciones y esfuerzos para sanar a mi nieta Chelsey hace 8 años, es que estos niños tienen deficiencias nutricionales (y en sus sistemas inmunológicos) y problemas de absorción, por lo que no reciben los nutrientes que el cerebro necesita para funcionar al nivel que tiene que operar. 
 
¿Qué puede ayudar a los padres a detectar el autismo en sus infantes? 
 
A lo primero que los padres tienen que estar atentos es a la falta de vínculo afectivo en estos niños. Éstos suelen no tener contacto visual normal y parecen estar sordos, como si estuvieran en su propio mundo. Prefieren estar solos y, por lo general, no les importa quién los cuide. Parecen estar distantes y no suelen expresar la ansiedad común que vemos en un bebé de seis meses cuando está con una persona extraña. Puede fijarse en un objeto, obsesionarse con él y rechazar los demás juguetes. 
 
Muchas veces, estos niños tienen problemas intestinales, dificultad para lactar y pueden sufrir de cólicos durante meses. Muchos padres no están al tanto de que esto es un problema hasta que se dan cuenta de que su hijo o hija no trata de hablar como lo hace la mayoría de los niños cuando tienen alrededor de un año. Si un niño no dice algunas palabras cuando tiene año y medio, debe haber una gran sospecha de que padece de autismo. 
 
Pero el indicio principal siempre es en el área de las relaciones; no parecen estar interesados en nadie más. 
 
Esto, combinado con los problemas de alimentación y evacuación, debe alertar a los padres para que hagan una evaluación a su hijo o hija, porque mientras más pronto podamos empezar a ayudarlos, mejor. 
 
Una vez que los padres reciben el diagnóstico, tienen que prepararse para una gran cantidad de trabajo las 24 horas, los 7 días de la semana, porque el esfuerzo para lograr que estos niños mejoren es una tarea de enormes proporciones. Los exhorto a tomarlo como algo que no es para siempre, pero en este momento sí tienen que prestarle gran atención a lo que este niño necesita para mejorarse. 
 
 
¿Cuál es el mejor tratamiento para estos niños? 
 
Estás hablando con una doctora en biomédica, y mi especialidad es ayudar a los niños mediante el enfoque biomédico. Esto conlleva explorar cualquier trastorno gastrointestinal y usar una restricción nutricional para ayudar a sanar el intestino. 
 
Luego, realizar pruebas para ver qué tipos de nutrientes necesitan, sustituir los que están defectuosos y corregir los consabidos desequilibrios metabólicos que tienen estos niños, para entonces tratar cualquier infección por hongo o bacteria que puedan tener. Después exploramos sus niveles de toxicidad para ver si están reteniendo metales pesados que recibieron en las vacunas, tales como el mercurio, y si ése es el caso, usamos la quelación para reducirles la carga de metales tóxicos. 
 
Por último, si tienen infecciones virales en el cerebro, usamos medicamentos antivirales para ayudarles a optimizar su sistema inmunológico, que se ha afectado por el mercurio que contienen las vacunas. 
 
Creo que una de las cosas más difíciles para los padres que no han estado expuestos a esto es darse cuenta de que no pueden dar a sus hijos lo mismo que comen la mayoría de los niños. No pueden comer pizza, helado, pollo frito, pan ni pasta. Tienen que seguir una dieta estricta. Eso es lo principal que necesitan los niños para sanar. 
 
Cuando empecé a trabajar con niños, tenía dos grupos de padres. En un grupo, los padres eran muy conscientes, obedecían todo lo que tenían que hacer: eliminaron el trigo, eliminaron la leche, eliminaron la soya y, finalmente, eliminaron el azúcar. Estos niños empezaron a mejorar cada vez más y más. 
 
Tenía otro grupo de padres que se resistían. No podían creer que un poco de azúcar causara daño, o un poco de pan, o una galleta de vez en cuando. Y esos niños sufrirían constantemente de infecciones por hongos y recaían una y otra vez. Si no sana el intestino, no llegamos a ningún lado con estos niños. Lo más importante es que sane el intestino. 
 
¿Qué puede decir sobre los enfoques educativos y de comportamiento? 
 
Lo que consideramos es que un cerebro en óptimas condiciones, que esté saludable, y un sistema metabólico que funciona bien, ayudarán a que el niño responda mejor a las terapias educativas y conductuales, bien sea un análisis conductual aplicado, terapia de sonido o intervención en las relaciones. 
 
Sabemos que hay ciertos niños que no están tan afectados, que en realidad salen adelante y algunos hasta se han mejorado sólo con terapia conductual o de sonido. Es que la estimulación cerebral aumenta el crecimiento neural, y a medida que los niños crecen, sus intestinos (también) se vuelven más saludables. Pero principalmente consideramos que la combinación de terapia conductual, educativa y biomédica, donde los niños tienen un sistema intestinal y un sistema inmunológico saludable, es lo que los ayuda a tener un progreso mucho mejor en general, así como una mejor salud. 
 
¿Cómo tratar a un adulto? 
 
A los adultos los trato exactamente de la misma manera; los pongo en una dieta estricta para reducir la inflamación intestinal, corregir las deficiencias nutricionales y metabólicas, darles quelación para eliminar los metales pesados y, de ser necesario, medicamentos antivirales. Simplemente utilizamos dosis más altas en los adultos. Al igual que con los niños, las intervenciones conductuales y educativas que estimulan el cerebro y las interacciones con otros son muy importantes, junto con la ayuda biomédica 
 
Tratamientos Biológicos para el Autismo y el PDD 
1. Dieta libre de gluten y caseína 
Hace unos años los padres/madres de personas con autismo se dieron cuenta que cuando sus hijos consumían alimentos que contienen caseína (proteína de la leche) o gluten (proteína derivada del trigo, la cebada, la avena, la malta, el centeno, la semolina) manifestaban conductas más autistas que cuando se eliminaban estos alimentos. La dieta se inicia eliminando totalmente la leche y sus derivados (quesos, mantequillas, embutidos como salchichas, hot dogs, mantecados, yogurt, etc.). Se sustituye la leche por leche de arroz, leche de papa, y aunque algunas personas usen leche de soya, ésta no es la más recomendada. Existen hot dogs, mantecados y mantequillas que no contienen leche y se consiguen en las tiendas de comida saludable. Eliminar el gluten significa que el niño no consuma pan, harinas, cereales, galletas, empanados, fideos, etc. Puede parecer difícil pero existen sustitutos de pan, hojuelas, fideos, harinas hechos de arroz, de papa y de otras fuentes que no tienen gluten. La Alianza de Autismo y Desórdenes Relacionados de Puerto Rico recomienda que se pruebe la dieta y se le continúe por lo menos por tres meses. Muchos niños con autismo tienen rabietas y aumentan sus conductas autísticas en lo que sus cuerpos se limpian de la adicción a la leche y el trigo. Algunas personas piensan que es más costosa que una dieta regular, pero a la larga puede ser más económica que llevar un niño autista con alergias, asma, diarreas o estreñimiento a los médicos continuamente. 
 
2. Suplementos 
B6 con magnesio: Hay estudios que evidencian que muchos niños con autismo tienen deficiencias en vitaminas y minerales. Se conoce que la deficiencia en vitamina B6 es significativa y se recomienda el consume de una mega dosis con magnesio. Kirkman Labs es una farmacia en la internet que prepara una vitamina llamada Supernuthera con suplementos de B6 recomendados para niños con autismo. 
 
DMG: Muchos padres están usando este suplemento que la FDA considera un alimento, ni siquiera es una vitamina. Se consigue en las tiendas de comida saludable y consiste en una pastilla que se deshace en la lengua que se toma una vez al día. Ayuda a mejorar el habla, el contacto visual y la atención. 
 
Acidos grasos (Omega 3, 6, 9): Los ácidos grasos se recomiendan para fortalecer el sistema nervioso central. Ayudan a la atención y a fortalecer el sistema inmunológico. 
 
B12: Muchos niños tienen deficiencias de esta vitamina que facilita el procesamiento de información. 
 
Existen otros suplementos que pueden ser usados. Debe consultar con un Especialista en el Tratamiento Biológico para Autismo o con el Geneticista.