Evaluación de la seguridad de las vacunas por su contenido en timerosal

En 1999 la Academia Americana de Pediatría (AAP) y diferentes organizaciones de la salud lanzan una alerta sobre la presencia de derivados orgánicos de mercurio utilizados como conservantes en determinados medicamentos: vacunas, inmunoglobulinas y preparados oftalmológicos, debido a que han aparecido casos de neurotoxicidad tras la administración de estos preparados a niños pequeños. La información sobre los conservantes que contienen los medicamentos no siempre es homogénea y rara vez es tenida en cuenta a la hora de administrarlos.
Métodos: Se realizó una revisión de las vacunas disponibles en el mercado español y de su contenido en derivados orgánicos del mercurio, principalmente  timerosal.
Resultados: Buena parte de las vacunas españolas contienen timerosal en dosis entre 0,025 y 0,05 mg, lo que ocasiona administraciones de 12 a 37 mg de mercurio al seguir el calendario vacunal establecido.
Conclusiones: La selección de determinadas marcas de vacunas puede reducir la administración de derivados mercuriales como excipientes de vacunas.

INTRODUCCIÓN

El mercurio es un elemento químico de transición que se puede encontrar en la naturaleza como metal o formando parte de sales inorgánicas y de compuestos orgánicos. La exposición prolongada a cualquiera de los compuestos de mercurio es perjudicial para la salud y puede llegar a producir efectos adversos importantes. Por este motivo la FDA en 1997 comenzó a revisar y evaluar el riesgo de aquellos fármacos que contenían mercurio o algún compuesto derivado de éste, y más tarde en 1999 junto con otros organismos lanza unas medidas cautelares sobre la presencia de derivados de mercurio en determinados medicamentos, en especial las vacunas de uso pediátrico. La intoxicación por mercurio puede producirse por la inhalación de vapores, contacto con la piel, ingestión durante largos periodos de sales presentes en la dieta y en los medicamentos. La intoxicación con sales inorgánicas se caracteriza por síntomas como deterioro mental, dermatitis, pérdida del gusto, síntomas gastrointestin
 ales... Los compuestos orgánicos producen efectos tóxicos similares a los compuestos inorgánicos, pero tienen una mayor acción selectiva por el sistema nervioso central. El grado de toxicidad varía dependiendo del tipo de compuesto orgánico. Estos son usados como conservantes por los laboratorios farmacéuticos, además de tener una amplia utilización en otras industrias como fungicidas, herbicidas, colorantes... Un derivado orgánico es el timerosal (también conocido como timerosal o mertiolato). Está compuesto por el 49,6% de mercurio y se metaboliza a etilmercurio y tiosalicilato. Es un derivado utilizado como conservante, presente en muchas vacunas de uso pediátrico. Con este producto se han descrito serias reacciones adversas después de su administración parenteral. A principio de los 70 se describía el caso de seis envenenamientos, cinco de ellos con resultado de muerte, producidos por el uso de una concentración de timerosal 1000 veces mayor de lo correcto, en una prepar
 ación de cloranfenicol intramuscular2. También hay datos sobre su toxicidad cuando se ha utilizado en preparaciones antisépticas tópicas: en 1977 se produce la intoxicación de 13 niños, 10 de ellos con resultado de muerte, tras ser tratados con tintura de timerosal para la hernia umbilical. A raíz de estas intoxicaciones se comenzó a restringir y eliminar la presencia del mercurio o sus derivados en estos preparados3. El timerosal se utiliza en concentraciones del 0,01%-0,02% como conservante en productos biológicos y farmacéuticos pues previene el crecimiento bacteriano y fúngico, particularmente en los viales multidosis.

MÉTODOS

Se revisó el contenido de timerosal en las vacunas disponibles en el país. La presencia de este conservante fue analizada utilizando como fuente principal las fichas técnicas de las vacunas, los prospectos y el Catálogo de Especialidades Farmacéuticas. A pesar de ser obligatorio indicar la presencia y cantidad de timerosal, no en todos los casos se indica la cantidad exacta, por lo que en algunas ocasiones se tuvo que contactar con el laboratorio fabricante para obtener esa información. Se analizó la dosis de mercurio que recibe un niño desde que nace hasta que finaliza su calendario de vacunación, especialmente en los 6 primeros meses de vida.

RESULTADOS

Miles de niños y adultos han sido vacunados durante años con preparaciones que contenían timerosal como conservante. La aparición de reacciones adversas graves relacionadas con la presencia de mercurio en ciertos medicamentos y alimentos ha generado desconfianza entre la opinión pública y las organizaciones de la salud, que comienzan a plantearse cuál es el riesgo real de la exposición al timerosal presente en las vacunas. Hasta el momento se han utilizado las guías elaboradas sobre la exposición a metil mercurio para determinar si el contenido en mercurio de las vacunas es seguro o no.

DISCUSIÓN

En julio de 1999 la Academia Americana de Pediatría4-6, junto con el Servicio Público de Salud, lanzaba una alerta a los médicos y laboratorios fabricantes referente al uso del timerosal como conservante en vacunas, inmunoglobulinas y algunos preparados oftalmológicos debido a que han aparecido casos de neurotoxicidad tras la administración de estas vacunas a niños pequeños. Meses más tarde diferentes organismos comienzan a difundir la posibilidad de que las vacunas no contengan timerosal como preservativo, que éste sea reemplazado por otro conservante sin causar alteraciones en el programa de vacunación. Este propósito no es tarea fácil, pues es necesario tiempo para disponer de otro conservante seguro y eficaz; por el momento se están investigando nuevas estrategias como el desarrollo de vacunas que contengan múltiples antígenos con el fin de disminuir la dosis de timerosal requerida o la sustitución de las presentaciones multidosis por vacunas monodosis a fin de eliminar l
 a presencia de timerosal. Los conservantes suelen ser sustancias consideradas inertes, sin embargo, no debemos olvidar nunca que siempre que se administra un medicamento existe un riesgo potencial de reacciones adversas debidas a estos conservantes. Pequeñas dosis de una sustancia pueden ser inocuas, pero dosis elevadas pueden ser potencialmente tóxicas. Las precauciones deben extremarse en el caso de los niños, especialmente en recién nacidos debido a la inmadurez de sus órganos, pues no pueden metabolizar correctamente sustancias que para otros pacientes resultarían inocuas. Del mismo modo, es conveniente aplicar el mismo cuidado a mujeres embarazadas ya que este conservante y otros derivados del mercurio pueden afectar a los tejidos inmaduros del feto. El farmacéutico, como experto del medicamento, debe conocer y aconsejar no sólo sobre los principios activos de los medicamentos, sino sobre los conservantes y los posibles efectos adversos relacionados. De modo que podría
 concluirse: – El timerosal es un conservante potencialmente tóxico, especialmente durante los primeros 6 meses de vida. – Es recomendable prevenir la exposición en las mujeres embarazadas al timerosal debido al rápido desarrollo del cerebro del feto, que es mucho más susceptible a la toxicidad que el cerebro de un adulto.

¿QUÉ CAUSA EL MERCURIO EN LAS VACUNAS?

Forma De Ingreso.- El mercurio ingresa al organismo, por diferentes vías, pero fisiológicamente no podemos expulsarlo (por canal iónico o Aptazas). De esta manera, altera estructuras esenciales de por vida.
Los metales pesados permanecen aproximadamente 6 meses en la sangre y después desaparecen, para depositarse en otros tejidos. Uno de ellos es el cerebro, donde produce daños irreversibles. En los niños alteran el crecimiento y desarrollo cerebral .Los tratamientos de quelación (fijación y expulsión de metales) no serán reversibles, impidiendo sólo mayor daño neurológico.
Una de las razones por las cuales puede haberse incrementado el número de niños con estos trastornos neuronales haya sido el incremento espectacular en el numero de vacunas ya que los niveles de mercurio a los que se expone a un niño durante el periodo de vacunación superan hasta en 12 veces las tasas establecidas internacionalmente para este tóxico . Y de ahí a los primeros síntomas autistas el trecho es brevísimo.
El Comité Inmunológico sobre la Seguridad de la Inmunización perteneciente al Instituto de Medicina de US concluyó que la hipótesis de que el Timerosal procedente de las vacunas podría estar relacionado con trastornos en el desarrollo neuronal como el autismo, la hiperactividad o el retraso en el desarrollo intelectual, es biológicamente posible.